Cómo organizar el almacén de material de un club de montaña
por Víctor García Pastor · 4 min de lectura · Seguridad y material
- almacenamiento
- organización
- vida útil
El almacén de material se considera un problema de espacio. En realidad es un problema de conservación: donde y cómo guardas el material determina parte de su vida útil, y casi nadie lo tiene en cuenta al montar las estanterías.
Las cuatro condiciones que importan
Luz. La radiación ultravioleta degrada el nailon y el poliéster. Un almacén con ventana orientada al sur y cuerdas colgadas a la vista está envejeciendo material gratis. Guarda el textil en armario cerrado, en bolsas opacas o en estantería sin exposición directa.
Humedad. El textil debe guardarse seco. Guardar una cuerda húmeda en una bolsa cerrada es la receta para encontrarla con moho. Y un sótano con humedad permanente afecta también al metal.
Temperatura. Evita extremos y, sobre todo, fuentes de calor directas: radiadores, calderas, tubos. No hace falta climatización; basta con que el sitio no sea un horno en agosto.
Químicos. Esta es la crítica. El material textil no puede compartir espacio con productos de limpieza, combustibles, baterías ni disolventes. Los ácidos degradan el nailon sin dejar señal visible, y un bidón mal cerrado en la misma estantería puede arruinar una cuerda sin que nadie se entere jamás.
Si el almacén del club es también el trastero donde se guarda la lejía y la gasolina del generador, ese es el primer problema a resolver, antes que cualquier estantería.
Zonas, no montones
Cuatro zonas físicamente separadas y señalizadas:
Disponible. El material en servicio, ordenado por tipo. Que se vea de un vistazo qué hay y qué falta.
En revisión. Lo que está pendiente de inspección o en observación. Separado para que nadie lo coja por error.
Prestado. No ocupa espacio, pero sí debe ocupar un hueco visible: una pizarra o un panel donde se vea qué no está. Ayuda a detectar devoluciones que no llegan.
Retirado. La zona más importante y la que casi nunca existe.
Sobre el material retirado
El clásico de los clubes: una cuerda se retira, se deja "apartada en un rincón" hasta decidir qué hacer, y seis meses después alguien la coge para una salida porque estaba ahí, parecía buena y nadie le dijo nada.
Dos reglas:
Inutilizar antes de guardar. Una cuerda retirada se corta en tramos. Un arnés retirado se corta la cinta. No es dramatismo: es la única forma fiable de que no vuelva a circular. Lo inutilizado puede seguir sirviendo para prácticas de nudos o formación, y así el gesto no se siente como un desperdicio.
Zona señalizada y separada. Aunque esté inutilizado, que no comparta estantería con el material en servicio.
Detalles que alargan la vida del material
- Cuerdas sin nudos permanentes al guardar. El nudo mantenido comprime las fibras siempre en el mismo punto.
- Nada de peso encima del textil almacenado.
- Bolsas transpirables, no plástico hermético, salvo que esté completamente seco.
- Separar por secciones si el club tiene varias: que el material de barrancos no se mezcle con el de escalada evita confusiones de uso previsto.
- Lavar lo que vuelve sucio con agua y, si hace falta, jabón neutro. La arena y el polvo dentro de la funda son abrasión interna cada vez que la cuerda corre.
Que el almacén y el registro coincidan
Un almacén ordenado con un inventario desactualizado sigue siendo un almacén inservible: sabes dónde está todo menos si puedes usarlo.
El campo de ubicación en el registro debe corresponderse con las zonas reales, y cambiar cuando el material cambia de zona. Es lo que convierte "está en algún sitio" en "está en la estantería 3, disponible, revisado en marzo".
Si aún no tienes ese registro, aquí está por dónde empezar.