Material donado a un club: qué aceptar y qué rechazar
por Víctor García Pastor · 4 min de lectura · Seguridad y material
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Llega un socio veterano con una bolsa. Dentro hay dos cuerdas, cuatro arneses y un puñado de cintas exprés. Lo dona al club con la mejor intención del mundo.
Es uno de los momentos más delicados en la gestión de material de un club, y casi ningún club tiene criterio escrito para afrontarlo.
El problema no es el material: es el historial
Una cuerda donada puede estar perfecta. El problema es que no puedes saberlo, porque lo que determina si una pieza sigue siendo segura es en gran medida invisible: caídas duras, contacto con químicos, años guardada en un maletero al sol.
Cuando compras material nuevo, el historial empieza contigo. Cuando lo recibes donado, empiezas con un hueco que ya no se puede rellenar.
Y este es el punto incómodo: si esa cuerda falla, el club no podrá alegar que no lo sabía. Podrá alegar, como mucho, que no lo comprobó.
Criterio por tipo de material
Textil de seguridad —cuerdas, arneses, cintas, anillos— sin historial documentado: no.
Es la regla dura, y merece la pena sostenerla. Sin fecha de fabricación legible, sin saber el uso que ha tenido y sin instrucciones del fabricante, no hay forma de aplicar los criterios de retirada. Aceptarlo es meter en circulación una pieza sobre la que nunca podrás decidir con criterio.
Metal —mosquetones, aseguradores, chapas—: caso por caso.
El metal admite inspección visual mucho más concluyente: deformación, fisuras, desgaste en la zona de rozamiento, funcionamiento del gatillo. Si está limpio, sin marcado borrado y funciona correctamente, puede evaluarse. Sigue sin ser ideal, pero es defendible.
Cascos: no.
Un casco que ha recibido un impacto puede no mostrar daño externo y haber perdido su capacidad de absorción. Sin historial, no.
Material no crítico —mochilas, sacos, cuerdas de servicio, material de progresión que no sostiene a nadie—: sí, sin problema.
Aquí las donaciones son bienvenidas y no generan riesgo.
La excepción que sí funciona
Material donado con su documentación completa: instrucciones del fabricante, fecha de fabricación y puesta en servicio, y un historial de uso creíble. Suele pasar cuando el donante es otro club, una empresa de actividades o un profesional que llevaba registro.
En ese caso no es realmente una donación a ciegas: es una transferencia con trazabilidad, y puede evaluarse como cualquier otra pieza.
Cómo decir que no
Esta es la parte que más cuesta, porque quien dona lo hace desde el afecto al club y un rechazo se puede vivir como un desprecio.
Lo que funciona:
Que la norma sea del club, no tuya. "Tenemos un protocolo que no permite incorporar textil sin historial" es muy distinto de "no me fío de tus cuerdas". Escribe el criterio, apruébalo en junta y publícalo. Así dejas de decidir caso por caso y de ser tú quien dice que no.
Ofrecer un destino digno. El material donado que no entra en el inventario de seguridad puede servir para prácticas de nudos, formación, cuerdas fijas de trabajo o material de exposición. Decir "esto no puede prestarse, pero nos viene perfecto para los talleres de iniciación" mantiene el gesto y elimina el riesgo.
Explicar el motivo real. La mayoría de la gente entiende perfectamente el argumento del historial cuando se lo explicas. Lo que no entiende es un "no" sin razón.
Documenta la donación, aceptes o no
Aunque rechaces el material, anota que llegó, quién lo donó, qué era y qué se decidió. Cuesta un minuto y evita que la misma bolsa vuelva a aparecer dentro de dos años sin que nadie recuerde por qué se apartó.
Y si lo aceptas, entra en el inventario como cualquier otra pieza: con identificador propio y registro completo, y con el campo de procedencia marcado como donación.